¿Alguna vez te has encontrado totalmente concentrada en apoyar a los demás, al grado de que te olvidas de tí mism@ y lo que necesitas? Quizás estás ayudando a una buena causa; voluntariando o cuidando de tu familia, pero no estás en contacto contigo mism@ tus sentimientos o necesidades. Lo he visto a menudo, sobre todo entre las mujeres.
La verdadera generosidad solo es posible cuando primero te cuidas a ti mism@. Esto no es egoísmo; sino una forma sana y equilibrada de dar. A veces, cuando te olvidas de ti mism@ por un tiempo, puede ser difícil identificar tus propias necesidades. Cuando desarrollas una práctica de meditación regular, conectar contigo mismo se vuelve algo natural. Este es el espacio desde donde surge la generosidad y el compartir equilibrados.

